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Una cirugía con el mas bello de los resultados

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 Foto: Nadav Voloj Soffer

Luego de las lágrimas, llegaron las enfermeras y me prepararon para la cesárea. Los recuerdos que tengo se encuentran en una nebulosa, me dijeron que como ya tenía la epidural, la anestesia sería utilizando el canal que estaba abierto, me pusieron un gorro, bata.. o ya la tenía? y bueno me llevaron a la sala, en compañía de mi esposo, al que luego le pasaron vestido de cirugía para que se cambiara la ropa, le dijeron que primero me entraban a mi y luego lo llamarían a él, mientras me ponían la otra anestesia y me decían el nombre de la anestesista que estaría conmigo.

Mi esposo me tomó una foto en la cual intenté sonreir y llegaron por mi. Entramos a ese lugar con una lámpara gigante, me pusieron en cada uno de los brazos mas tubos, y me amarraron los brazos diciéndome que lo hacían para prevenir que los moviera durante la cirugía, mientras la anestesista me decía que si sentía algo durante el corte, le avisara para ella inyectarme mas anestesia… Luego llegó el médico y apareció mi esposo, todo pasaba rápido y yo estaba muy atemorizada.

(Lo de amarrarme los brazos, fué lo que más me impactó, me sentía como si me estuvieran crucificando).

Cuando me cortaron, sentí… y casi gritando le dije a la anestesista, empujaron mi vientre y escuché el llanto de mi bebé. Solté algunas lágrimas de pensar que estaba bien y que sus pulmones funcionaban, que el meconio en el líquido amniótico no lo había perjudicado, quería ver a mi esposo que estaba a mi lado derecho, pero al niño se lo llevaron a mi lado izquierdo y en medio de las enfermeras, quería ver algo de ese pequeño ser que había salido de mí.

Luego lo trajeron para mostrármelo y se fueron con él y con mi esposo, me dijeron que el bebé estaría con él, y yo me quedaría en la sala de observación por una hora más… Todo esto mientras me cosían y luego el médico me decía felicitaciones, yo le preguntaba de donde era porque hablábamos en español, el me respondió que argentino y luego se fué.

Esa hora de “recuperación” fué horrible, nunca había sentido tanta sed en mi vida, todo mi cuerpo me dolía, la espalda me dolió durante toda la cirugía, pero con tantas cosas ese dolor finalmente se me olvidó… en fín me sentía con el peor de los guayabos…

Finalmente, me llevaron a la habitación donde estaba mi esposo y el bebé… me mostraron como darle pecho… creo… ya no recuerdo, insisto, todo está en una nebulosa en la cual mi esposo me veía con ojitos de preocupación pero disimulándolo, mi bebé estaba ahí, me tomaba algo de tiempo y reflexión entender que ya no estaba embarazada y que ese pequeño ser que había en esa cuna, era mi hijo.

Poco a poco lo voy entendiendo… su mirada y sus gestos me lo recuerdan todos los días.

PD. Para escribir esta entrada, navegué en la internet comprendiendo como es una cesárea, asimilando que tuve preclampsiaque no soy menos mujer por no haber parido a mi hijo, y que el procedimiento fue necesario y urgente… tratando de salir de la nebulosa y aceptando.

He encontrado el trabajo de Ana Alvarez-Errecalde “Cesárea, más allá de la herida” y me siento reconfortada, pues todas las cosas que leía antes de tener a mi bebé, de parto consciente, parto natural y todo esto… me hacen sentir mal, pues me parece que somos muchas las que hemos tenido cesárea y no encuentro apoyo en esos espacios.

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El nacimiento de frijolito (II parte)

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Llegamos al hospital con la partera, ella nos ayudó con el ingreso, me presentan la enfermera de la noche y la médica interna encargada de mí.  Me explican que la tensión alta es inicio de preclampsia y que la solución a esta enfermedad es que mi bebé nazca, por lo tanto me tendrán que inducir el parto. Me comienzan a inyectar oxitocina, mientras tanto están monitoreando el corazón de mi bebé, mis contracciones y mi tensión.

Evidentemente mis contracciones fueron mas fuertes con el medicamento, mi esposo estuvo todo el tiempo al lado mío, me propusieron la bola de pilates, no ayudó mucho… me propusieron tomar un baño, fue el único momento en el cual me reí, luego volví a la cama, a estar con la oxitocina entrando por mi brazo, con los monitores del corazón del bebé, de mis contracciones y de la tensión…

Luego, la doctora vió mi dilatación, igual… 4 centímetros y algo… casi cinco?  me propuso romper aguas, ya que hasta ahora no lo había hecho, lo hizo y me informó que había salido con un poco de meconio… algo que me preocupó, pues había leído que puede ser perjudicial para el bebé.

En algún momento mi esposo me sugirió que pusiéramos música, en esos momentos me acompañó Totó la Momposina, cantar me ayudaba a sobrellevar las contracciones que cada vez se hacían mas fuertes…

Sin embargo… cuando acabó esta música, y sin poder usar las otras las técnicas que tenía preparadas para aliviar el dolor de las contracciones, como bailar, estar con mi pareja, cantar, tomar baños, tener un parto en el agua… hablé con las enfermeras y solicité la epidural, me daba mucho miedo esta inyección, pero en realidad el anestesista fue muy compasivo y casi ni sentí cuando me inyectó.

Mis sentimientos son contradictorios al respecto, pues por un lado a veces me siento culpable de no haber sido lo suficientemente valiente y no haber luchado un poco más… y por otro lado me digo que yo no soy masoquista y recuerdo lo que en ese momento pensé:  ya estoy en el hospital, ya todos mis planes de un parto sin medicamentos, armónico, mi parto de video youtube… se fué al bote de basura, así que… vamos con toda y por favor quiero la epidural!

Luego… ya no sentía nada!  Sabía que tenía contracciones porque el monitor lo decía. Así continuamos la noche… En la mañana llegó el nuevo médico, me miró y me dijo que tenía 4 y medio de dilatación, es decir… en 12 horas había dilatado medio centímetro!

Me explicó que ya habían hecho todo lo que había que hacer para inducir el parto, y que la única opción que quedaba era cesárea, así que me “recomendaba fuertemente” que firmara el consentimiento para que me la hicieran, que él iba a hacer una y que luego regresaría para hacer la mía. La verdad no me gustó para nada esta presión, además que cuando él llegó mi esposo no estaba y me sentí muy sola, pero también pensé que debía ser razonable, que el corazón de mi bebé latía de manera variable, que mi presión no bajaba, que ya me habían roto fuente y había salido con meconio… mejor dicho, que a pesar de su presión debía firmar, por el bien de mi bebé y el mío.

Cuando mi esposo llegó le comenté la situación y firmé.

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Frijolito ya nació! I parte

 

Pues sí señores y señoras, nació mi niño, nuestro niño! el 14 de agosto, pero como corresponde a una entrada como estas, a continuación contaré la historia:

Martes 12 de agosto durante el día: luego de la llegada de mis papás a visitarme estuvimos paseando un poco, fuimos al Parlamento, al museo de artes a ver una exposición que yo tenía muchas ganas de ver, nos subimos en un barco para atravesar el río, fuimos de nuevo a donde la partera… y los días pasaban, y yo cada vez que me soportaba menos el peso hasta que dije:  Bueno, pues será parir para que tengamos algo que hacer!

Martes 12 de agosto 7 pm:  Fuimos a comer al restaurante Tailandés que queda en la misma calle de nuestra casa, y pues como el domingo pasado había tenido contracciones luego de comer piña, pedí un curry con piña y coco, un poco picante. La mesera me dijo es picante… como diciendo estás segura que quieres contracciones?

Martes 12 de agosto 10 pm:  Y comienzan poco a poco las contracciones, recordando las indicaciones de las parteras, tomé una pastilla para dormir, pero no funcionó… y yo mientras entre la emoción de pensar que mi bebé ya casi llegaba y cruzando los dedos para que no se repitiera lo que pasó el domingo, que tuve contracciones por una media hora y luego pasaron para no volver.;

Miércoles 13 de agosto:  Y las contracciones continuaban… con el marido comenzamos a practicar lo aprendido, su apoyo fue muy lindo, me acordó de la música, bailábamos con cada contracción, mi sueño era que mi hijo naciera al ritmo de salsa.

Miércoles 13 de agosto 5pm: Cómo las contracciones eran cada vez mas seguidas, decidimos llamar a la partera, de tal manera que ella supiera que tal vez esa noche tendría un parto. Yo estaba muy emocionada. La partera llegó a nuestra casa a revisarme, me dijo que tenía 4 cm de dilatación y me tomó la tensión. La tensión estaba alta… me dijo que me recostara unos minutos a ver si me bajaba, lo intenté pero una contracción me hizo levantarme, la partera me tomó de nuevo la tensión y seguía alta.

Entonces, es cuando nos explica que respecto a la tensión alta no se pueden correr riesgos… que debo ser transferida al hospital.

En ese momento, todo lo que pensé fue en mi mamá y la historia de mi nacimiento… mi mamá tuvo preclampsia y estuvo dos semanas inconsciente, finalmente quedamos bien juntas… por eso, siempre y sobretodo durante el embarazo tuve el miedo de repetir la historia de mi mamá… en ese momento los fantasmas de esa historia se comenzaban a despertar…

Entonces, salimos el marido, la partera, y yo. Mis papás se quedaron viéndome desde el balcón…

 

 

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La que espera desespera – 40 semanas + 3

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Acabo de leer un post en babycenter de una que se quejaba porque tenía 39 semanas y aún no tenía a su bebé… y yo que puedo decir? Esta mañana tuve un poco de ilusión, pues tuve algunas contracciones, llamé a la partera, ella me dijo que habían dos opciones, o continuaban y que la llamara cuando fueran 5-1-1 o… que podían parar y ya.

Y pues adivinen que pasó? pues pararon y no he tenido más. Entonces vino la tristeza, viendo televisión y con el calor del verano comencé a deprimirme. Mis papás todos unos reyes, super respetuosos no han comentado ni me presionan… el marido me sacó a pasear, a caminar un rato, pues las contracciones de la mañana fueron fuertes cuando estábamos caminando, pero esta vez no funcionó.

Me tomé un té de canela con manzanilla, gengibre y miel, siguiendo las indicaciones del Dr. Google y habiéndole preguntado a la partera si podía tomarlo, ella me dijo que si, que todo lo que me relajara y que no le hacía daño al bebé.

Finalmente el pequeño paseo tuvo alguna utilidad, no para que me reanudaran las contracciones… pero al menos para que se me subiera el ánimo, tomara una ducha, me despuntara el pelo y ahora esté escribiendo por aquí.

Ansiedad… de tenerte en mis brazos, de darte muchos besos, mi hermoso frijolito quiero que salgas pronto y estemos disfrutando de tu compañía